Flores en la casa y en el corazón.




Mi experiencia en el pasado con la botánica ha sido bastante desastrosa, pero al cambiar mi vida y estado de ánimo todo cambió. He pasado de quemar, podar, ahogar y fumigar (literalmente...) a mis plantas a verlas crecer y alegrar mis días tan solo con agua, tierra fértil y mucho cariño.
Creo que las plantas son  una de las más bellas creaciones que la madre naturaleza nos regala y en cuanto decidí abrir las ventanas de mi mente y mi corazón para que pasase la claridad hasta las flores que tenía y traía a casa comenzaron a florecer.

El hecho de transplantarlas, pintar sus tiestitos, mimarlas y dedicarles unos minutos todos los días no solo las beneficia a ellas, sino que también a mi.
Mi última incorporación al hogar ha sido este pequeño ejemplar de Kalanchoe blossfeldiana, planta floral original de Madagascar, una pequeña maravilla que espero conviva con nosotros durante muchísimo tiempo. Es de fácil cuidado y no necesita mucho riego, podéis tenerla tanto en interior como en exterior y su visión no solo alegrará vuestra estancia sino también vuestra vista.

Podéis encontrarla en cualquier gran superficie pero mi consejo es que si pensáis tener una en casa vayáis directamente a un vivero, tanto por el precio como por las condiciones tan favorables en las que allí se encuentran.

Es una gran verdad esa que dicen que las flores dan mucha vida al hogar, pero si a esas flores le sumas un gato, un niño y un compañero de camino, el hogar no solo tiene vida sino también extra de amor y mucha luz.


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