A veces la felicidad tiene nombre y apellidos.


Que bonito es cuando se toma la decisión de construir codo con codo un camino en común con la persona que amas y recorrer este paseo que es la vida en su compañía. Y que bonito cuando ambos toman la decisión de gritarle al mundo que se quieren y que van a apostar el uno por el otro.

Cada vez que una pareja confía en mi trabajo y decide contratarme para cubrir las fotos del día de su boda, en realidad me están permitiendo ser participe de un momento importante en su historia, lo cual me hace sentir agradecida no solo porque me hayan contratado, sino porque pasar un día entero viendo a gente sonreír y emocionarse de alegría siempre se agradece.




Nervios, ilusión, risas, prisas, preparativos y sorpresas de última hora... todo, absolutamente todo tengo el honor de poder vivir en primera persona, siempre en un segundo plano pero viviéndolo a fin de cuentas. Cada boda es distinta a la anterior porque cada pareja es única, y cada una a su manera muy especial. Afortunada soy al poder estar presente, fotografiarlo y ser tratada en la mayoría de los casos con mucho cariño. Pequeños detalles, sencillez y momentos espontáneos plasmados en papel y recogidos con mi cámara.




Recordad que nada que pueda volar, tenga alas o no, debería permanecer enjaulado. Creo que con el amor pasa exactamente lo mismo, se trata de amar al otro tal cual y dejarle ser, se trata de ser amado tal cual, y que te dejen ser. Dar lo que te gustaría recibir y sobre todo cuidar, porque quién sabe, igual si aprendemos a cuidar bien lo que queremos nos dura toda la vida.



Si vas a casarte y aún no tienes fotógrafo para el día de tu boda, puedes ponerte en contacto conmigo escribiéndome a nonareina.fotografia@gmail.com donde te atenderé lo antes posible sin ningún tipo de compromiso.