Original New York cheesecake



¿Alguno de vosotros recuerda la serie "Las chicas de oro"? En todos los episodios sus protagonistas acababan comiendo tarta sentadas en la mesa de la cocina y daba igual la cantidad de tramas enrevesadas y rocambolescas hubiesen vivido a lo largo del día, ya de noche y en pijama todo se arreglaba en torno a alguna delicia que siempre tenían a mano en el frigorífico.
Así que en lo que a mi respecta y haciendo esa filosofía propia, no hay problema cotidiano que no pueda ser solucionado con una porción de tarta (en mi caso de queso), o al menos así me gusta pensarlo.

Llevan siendo muchos los años que soy fan de la New York cheesecake y aún así jamás me había dado por intentar llevar a cabo esta receta.
Entre nosotros, nunca se me había dado demasiado bien la cocina; el motivo era tan sencillo como que no me gustaba cocinar y cuando no le pones amor a lo que haces rara vez el resultado es bueno.
De repente un buen día eso cambió. Convivir con una persona que ha aportado no solo más luz a mis días, sino también a mi hogar ha hecho que mi interés por muchas cosas que nunca intenté de repente despertase. Cocinar es una de ellas y hacerlo en familia cada día me está aportando más de lo que nunca imaginé.
A veces una solo necesita las palabras de ánimo acertadas procedentes de la persona correcta para atreverse a hacer lo que hasta ese momento nunca nos había llamado la atención. ¿Como no me iba a atrever entonces con la receta original de mi tarta favorita en todo el mundo ahora que los planetas se habían alineado a mi favor? 
¡El resultado ha sido infinitamente mejor de lo que esperaba! Sobre todo para ser la primera tarta que hago en mi vida y que probablemente no será la última.
Los ingredientes son fáciles de conseguir, 1 paquete de galletas, una pizquita de canela, nuez moscada y mantequilla fundida para la base. 250 gr. de azúcar, 3 huevos, 1 cucharada de harina, 350 gr. de queso crema, 200 gr. de nata liquida y una cucharadita de extracto de vainilla para la tarta. Batir muy bien y verter sobre la base de galletas previamente puesta en la tartera. Meter al horno entre 45/50 minutos. La elaboración no tiene ningún misterio, eso sí, tras sacarla del horno dejadla enfriar a temperatura ambiente y después meterla en el frigorífico hasta el día siguiente.  Ah! la mermelada ponedla justo antes de servirla, no antes. Nosotros hemos decidido acompañarla con batido casero de vainilla y leche de almendras y del cual en futuros posts también daré la receta. 
La textura y el sabor de la New York cheesecake son de lo más suaves y sin dudarlo os la recomiendo y animo a que si tenéis un hueco y os apetece, la hagáis.



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